En nuestro grupo del concurso de la ONCE de 4º de la ESO, hemos decidido crear un tres en raya hecho de cartón, adaptado para personas invidentes. Nuestro objetivo principal era hacer un juego accesible, divertido y fácil de usar para todos, sin importar las capacidades visuales de cualquier persona.
El tablero está construido con cartón resistente,que está reciclado, al que le añadimos relieves también de cartón para marcar las nueve casillas. De esta forma, los jugadores pueden identificar el espacio de juego solo con el tacto. La base de el tablero es de color negro.
Igual que hicimos con el tablero, también adaptamos las fichas para que pueda jugar cualquier persona, ya sea o no invidente. Pensamos en cómo diferenciarlas para que los jugadores pudieran distinguirlas sin necesidad de verlas. Para eso, diseñamos dos tipos de fichas: unas cuadradas para un jugador, y otras triangulares para el otro jugador. Esto hace que, al tocarlas, los jugadores sepan fácilmente cuál es su ficha. Las fichas estan hechas de goma eva, de color negro al igual que el tablero, aunque este no es muy importante si lo van a jugar personas invidentes.
Cuando terminamos el juego, lo probamos nosotros mismos con los ojos vendados, para comprobar que todo funcione bien, ver que sea resistente para que no se rompa a la hora de jugar y revisar que todo tipo de personas puedan jugar.
En cuanto a las normas, no hemos adaptado nada, excepto que cuando un jugador consiga hacer “tres en raya”, tiene que dar un aplauso y su rival comprobará que ha ganado. Esto también hace que otras personas con diferentes discapacidades, no solo los invidentes, también puedan jugar.
Nuestro tres en raya adaptado no es solo un juego, sino un símbolo de inclusión y empatía. Nos sentimos bien de haber creado algo que puede ser disfrutado por todos, y esperamos que inspire a otros a pensar en cómo hacer que el mundo sea un lugar más divertido e inclusivo para todas las personas.